domingo, 31 de mayo de 2009

Redención

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“Largo es el camino ante nosotros...” y tu no abandonas la obra de tus manos, dulce yugo del que me encuentro necesitado. Dulce soledad, acompañada de tu mirada. Lágrima amarga que alivia, al caer en el propio corazón y en el del mundo, el agudo aguijón del maligno.“Largo es el camino, sin retorno, ante nosotros...” Sendero angosto y difícil; lleno de vida, tu camino. La muerte nos espera, pero no cualquier muerte, sino la que nos lleva a la vida. Oscura vía que lleva a la vida, de muerte en muerte ¡paradoja inaudita! ¡No sabemos de dónde vienes! ¡Es inútil saber a dónde vas! Sólo sabemos que la muerte nos lleva. “En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas donde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.”
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“Largo es el camino, de rebeldías. ante nosotros...” ¡Hasta cuándo con esto, carajo! ¡Hasta dónde la maldad en el mundo! ¡Dónde está la perla entre tanto barro humano! Dice el ingenuo: “La esperanza es lo último que se pierde”...¡a Gardel con ese Tango! Luchando y pidiendo no perder la fe, ante la falta de esperanza, que se ha perdido porque la caridad es un artículo de museo, el agaph, además de cambiar el acento, quedó reducido a una simple picada, un simple y frívolo encuentro. Hay algo o alguien que inspira la queja, el reproche, la cómoda posición de la crítica que no propone, sino que se hunde en su mismo engaño; “Hay un Dios que todo lo ve...”, decía mi vieja, ¡cuánta razón tenía! Es el que dijo: “Hagamos redención del género humano”.
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“Largo es el camino, pero lleno de vida, ante nosotros...” La creación que nos rodea en su belleza insondable, absortos nos encontramos en un mundo perfecto. Creatura divina, el ser humano: la sonrisa del desahuciado, y del pobre; la mano abierta del rico que se siente hermano, que no da lo que le sobra. El perdón de una abusada; el amor sin igual de una prostituta. La lucha de un drogadicto; la sensibilidad de un homosexual. El arrepentimiento de un ladrón y la espera de su madre, la única que sigue saliendo a su encuentro. La mano en el hombro del desconocido y la palabra que alienta y acompaña. ¡Qué va! El dolor por la injusticia en el mundo, la inocencia de un niño, la inocencia de un hombre, y una cruz... y una muerte... y la vida que vence.“Largo es el camino ante nosotros...” y tu no abandonas la obra de tus manos; dulce yugo del que me encuentro necesitado. Dulce soledad, acompañada de tu mirada. Lagrima amarga, la tuya, que alivia al caer, los corazones de los hombres necesitados de redención.“
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Largo es el camino de Dios con nosotros...”
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1 comentario:

Pelu dijo...

Largo es el camino,sí,pero esperanzado si estamos aferrados a la mano de Dios. Aunque el dolor,a veces, nos acorrala y quiere vencernos,pero hay una fuerza más allá de nuestra humanidad que nos mantiene de pie y nos impele a avanzar. A cada paso encontramos motivos para seguir viviendo: los hijos, los nietos,los seres más queridos que a veces nos miran como diciendo ¡ehhh, acá estoy yo y te necesito!
Nuevamente levantamos la mirada al cielo y ahí está nuestra fuerza, los que se fueron también nos despiertan para que no caigamos, su recuerdo aparece como un resorte para saltar al espacio y reconocer nuestra debilidad. Los honramos cuando tratamos de vivir y vernos como a ellos les gustaría.
Cuando él me veía triste solamente me abrazaba y no decía nada, su cariño no necesitaba palabras para saber que allí estaba.Carlitos me sigue abrazando de la misma manera.